COMMUNITY | PAS DENOM
Paloma Espinoza es perfumista creadora de Perfume Geográfico, 2015. Proyecto en que desarrolla el “Mapa de Aromas de Chile”, exposición olfativa itinerante en que comparte, zonas de distribución geográfica y el estado actual de conservación de la flora nativa y endémica local. Memoria Olfativa 2020. Libro que estimula el lenguaje descriptivo y la narración a través de recuerdos aromáticos significativos y propios. Memoria Olfativa es también el método y estructura de apoyo en las dinámicas olfativas que desarrolla en sus clases y experiencias sensoriales. Desde el año 2013 comienza a diseñar fragancias que hoy dan forma a Lab Oratorium, su colección personal de perfumes exclusivamente naturales, con un carácter íntimo, rústico y realista. Paloma construye su obra incorporando el olor como elemento protagónico, invitando a conocer la naturaleza y su entorno a través de la dimensión olfativa, vinculando el arte y el olfato en sus obras personales y colaborativas.
¿Recuerdas cuándo y cómo conociste PAS DENOM por primera vez?
Fue en plena pandemia, cuando estábamos con muchas restricciones para salir y poder reunirnos. Tania se puso en contacto para invitarme a una clase de cerámica que organizaba Pas Denom. Me llamó mucho la atención que lograran realizarlo, enviar por correo los materiales y conectarnos a todas en una misma dinámica, que era esta clase de cerámica. Creo que fue en el 2020.
¿Qué hizo que sintieras una afinidad con nuestro universo?
Sus diseños son muy afines con mi manera de vestir. En general escojo ropa holgada y cómoda, me gustan los clásicos y limpios, sin estampados, nada que haga mucho “ruido”, rara vez uso joyas ollevo un prendedor, casi a modo de amuleto protector.
Disfruto las texturas de las telas naturales, como el algodón, el lino y la lana y la simpleza de los diseños y encuentro todo esto en las prendas de la marca. Por otro lado, con Tania tuvimos largas conversaciones telefónicas durante la pandemia, sin aun conocernos personalmente, íbamos compartiendo algunas experiencias en torno al trabajo de cada una en esta situación. Recuerdo cuánto me afligía la sensación de que todo lo real parecía diluirse en el plano virtual y valoré mucho la conexión que tuvimos en esas conversaciones. Continúe siempre siguiendo la pista de su marca, observando las propuestas que vinculan las artes, las labores manuales y la sostenibilidad, son estos los elementos que valoro, porque también los aplico en mi trabajo y sé que son un gran reto para el desarrollo y soporte de una marca.
¿Qué significado tiene para ti trabajar desde la naturaleza en una época marcada por la velocidad y el exceso?
Es desafiante, el hecho de trabajar con elementos de la naturaleza me ha permitido poner la atención en estos cambios de ritmo, no entrar en esos embudos urbanos que exigen una sobreproducción, como si los humanos fuéramos máquinas. Ahora, con esto no estoy diciendo que dispongo de tiempo absoluto para “jugar a la perfumería”. Mi trabajo exige mucho foco, vivir y sostener algo tan efímero, desmarcado de la industria masiva, considerando los ritmos naturales y la austeridad que también es un elemento básico en la ecuación. Sostener esto requiere mucha disciplina y coherencia.
La naturaleza sin duda nos regula, armoniza y avanza a un ritmo tanto más lento, qué a uno no le queda otra que cultivar la paciencia. Ese ritmo también nos permite observar con claridad, creando y produciendo con sensatez, desde ese punto de valor, la escala humana, que no se enfoca a una superproducción, es lindo también porque cada pieza, en mi caso cada perfume contiene tiempo real.
¿Qué te ha enseñado tu trabajo sobre el tiempo y la paciencia?
Muchísimo, los oficios son lentos en sí, yo a veces me paso de lenta, me tomó años desarrollando uno o dos proyectos simultáneamente, dándoles forma, muy orgánicamente en el camino, a veces sumando personas de otras disciplinas para enriquecer un área u otra del trabajo, que paso a paso voy compartiendo, con entusiasmo pero sin mucha ambición. A veces me desespero porque siento que no concluyó y voy compartiendo fragmentos de un proyecto, como “Perfume Geográfico”, que consiste de un mapa de aromas de Chile que vengo construyendo hace más de diez años… pero después me doy cuenta de que son proyectos que no tienen fin, como la naturaleza y eso me encanta.
La naturaleza es en sí un punto de regreso, de regulación, esa armonía que restaura es la inspiración, es el núcleo de cada trabajo, la creación de un perfume o de una pieza aromática a exponer. Es un lujo poder crearlo y compartirlo también.
¿Qué objeto de tu casa te representa y por qué?
Amo una pequeña botellita de vidrio con vainas de vainilla de Tahití, que además tiene una hermosa carta escrita a mano, contando el viaje de años que hizo esa vainilla hasta llegar a mi. Fue un regalo muy especial de Marcelo en 2018, un amigo a quien casi no veo, pero cada vez que abro esa botellita siento una hermosa parte de él acompañándome.
Mis objetos favoritos tienen que ver con la historias de quienes los trasladaron hasta mi, una parte de esas personas vive en cada objeto, eso es lo que más valoro en cuanto a elementos materiales. Tengo la guitarra de mi padre, y siento que su espíritu vive en esa guitarra y el sonido es la forma que tengo de comunicarme con él. También tengo una preciosísima colección de Oud, de distintos lugares de Asia. Semillas de haba tonka y fragancias de plantas exóticas muy difíciles de obtener. Todos estos objetos que pueden ser muy insignificantes para los demás, para mí son tesoros. Ah! y claro, mis colecciones vivas. Ahora tengo una planta de Labdanum que cuido como si fuera mi hija.
¿Hay algún rincón al que vuelvas una y otra vez para pensar, crear o simplemente estar?
Tengo mi taller, que es el espacio donde doy mis clases y hago realidad las ideas. Pero también me gusta ir montando espacios y rincones para trabajar, escribir o dibujar según las temporadas y como se mueve la luz dentro de mi casa. Me aburre que los espacios sean iguales durante demasiado tiempo o que las cosas siempre se mantengan en el mismo lugar. Juego bastante transformando los espacios, cambiando el color, los manteles, girando algún mueble o cambiando la distribución de los espacios.
¿Qué aroma te define hoy?
Me fascinan los aromas sensuales, cálidos y orientales, porque siento que abren puertas a espacios de misterio. Pero es difícil responder esta pregunta, porque me gustan muchísimos aromas y como a la vez son mi instrumento de trabajo, puedo encontrar riqueza y posibilidades incluso en los que no me gustan. Pero si pienso en algo reiterativo, que por consecuencia defina mi línea de trabajo, son las maderas, las raíces y la tierra húmeda, siempre vuelvo a ellas. Creo que podría identificar y definir mi trabajo dentro de un paleta de aromas rústicos y realistas, todos los aromas que me acerquen a ese tipo de paisaje.
¿Qué esperas que despierte en las personas el encuentro con tu trabajo?
Inspiración y ganas de vivir, sin duda los aromas son una herramienta muy poderosa para conectar con el placer y la voluntad. Nos permiten acceder a emociones positivas, si se conduce adecuadamente, un simple olor puede ser un rescate emocional. Me gusta que las personas tengan la libertad de participar en el desarrollo creativo, seleccionar sus aromas, tener autoría sobre sus elecciones y lo que quieren oler y sentir. Cuando logro alejarlos de las tendencias, de “los aromas de moda”, o de lo que se debe usar según internet y se atreven a escoger algo propio, me siento muy feliz.
A veces las personas o marcas, vienen con una idea muy clara de lo que quieren desarrollar y en el proceso descubren una disciplina mucho más rica y vasta. Me gusta estimular el lenguaje a través del olor, que surjan las palabras que tiene cada persona para describir el recuerdo o la sensación. Es gratificante cuando las personas se entregan al viaje sensorial que propongo y encuentran ese sentido más profundo sobre lo que quieren construir.
¿Qué película, libro y música nos recomiendas?
A mi me gustan mucho las películas de Christopher Nolan, “Interestelar" me parece una maravilla. También “El Jardinero", de Fernando Meirelles, creo que es de las películas que más me han gustado. Me gustan mucho también las películas de Michel Gondry. Me sorprende cuando los realizadores audiovisuales, directores o guionistas juegan con las líneas de tiempo, me parece una habilidad fascinante. Sobre libros; “El Aroma Del Tiempo” de Byung-Chul Han, y “Sobre Dios” del mismo autor. Otro libro que me gustó mucho es “El legado de los árboles” de Fred Hageneder. "El Buscador de Esencias” de Dominique Roques, también es muy inspirador y entrega información actual sobre materias primas de origen vegetal, sus zonas de origen y la rudeza del trabajo en torno a este tema.
¿Tienes un ritual para el comienzo de tu día?
Siempre salgo al patio a tomar el café, con los primeros o segundo rayitos de sol, me cuesta levantarme temprano, pero si, todas las mañanas voy al patio para empezar el día con el sonido de los pájaros, ya incluso he aprendido a identificar sus cantos. Ahora estamos en plena temporada de picaflores, los mirlos vienen después y los carpinteros también se escuchan pero ellos vienen más durante las tardes.
¿Cómo describirías tu proceso creativo y cómo logras salir de los bloqueos que a veces paralizan la creación?
Hay oleadas de ideas, normalmente son experiencias personales significativas las que me llevan a crear. Por ejemplo, cuando falleció mi padre, pasé varios años recreando aromas que me recordaran a él. A veces son territorios, generalmente lugares que ya he conocido y a los que quisiera de alguna manera volver. Pero como nos ocurre a todos, hay momentos de pausa, que antes me desesperaban un poco. Estos últimos meses han sido particulares, creativamente lentos y creo que es la primera vez que me entrego realmente a no forzar, en términos creativos o productivos, y me siento muy a gusto con esto.
Hoy, cuando el tiempo parece ir cada vez más rápido, encontrar espacios de inactividad y descanso se vuelve esencial. ¿Cómo son esos momentos para ti? ¿Quién o qué suele acompañarte?
Son pocos los espacios de inactividad total, casi siempre está la constancia de mis clases dos veces por semana, siempre hay algún evento al que dedico mi atención, pero tengo la fortuna de gestionar mis tiempos y si, tengo bastantes espacios de libertad que en parte dedico a la cerámica. En la cerámica encuentro el silencio total de mis pensamientos, no hay prisa, disfruto mucho esos momentos, en que no hay un propósito claro, ni una solicitud que satisfacer, amo mis espacios de silencio con la cerámica y con la Mirra, mi gata, que parece vivir en ese estado de plenitud constantemente.
¿Qué características de tu personalidad aparecen en tu trabajo y cuáles permanecen solo para quienes te conocen de cerca?
Trato de ser bastante fiel a quien soy en todos los espacios, pero sin duda en el trabajo aparece mi lado perfeccionista, trato de ser muy precisa con las palabras, probablemente aparece mi lado más impecable o al menos lo intento. En mi vida íntima aparecen mis partes más desastrosas, más libres y chistosas.
Y por último, una pequeña reseña de ti, de tu historia. Donde naciste, si has vivido en otros lugares, tus hobbies, estudios. Comparte con nosotros lo que creas sea parte importante de tu historia.
Nací en el sur de Chile, pasé mis primeros años de vida en una comunidad hippie en la Patagonia, crecí junto a mi hermana Sol, rodeada de naturaleza, con muchos estímulos en torno a las artes, a través de mi familia. Cuando regresamos a la ciudad, pasamos dos años en Concepción y luego vinimos a vivir a Santiago, fue un tiempo en que estuvimos rodeadas de danza, teatro y grabado, acompañando a mi mama en sus talleres y exposiciones. Con ella y mi hermana pasábamos tiempo bordando, haciendo nuestra propia ropa o dibujando, siempre usando nuestras manos y escuchando a Paco de Lucia, Yo-Yo Ma y Piazzola entre otros… Extraño mucho ese tiempo y pienso que de alguna manera busco transmitir esta sensación de bienestar en mis clases y en las actividades que realizo. Traer a las personas a ese espacio de goce, del aprender a través del hacer y compartiendo.
Luego fuimos a vivir unos años a Bélgica, lugar en que nació mi hijo Indigo. Fue allí donde conocí la aromaterapia, bajo los efectos del Ylang Ylang de Jean Valnet, donde se abrió un mundo deaprendizajes en torno a las plantas aromáticas y sus posibilidades. Al regreso me formé como instructora de yoga y trabajé varios años impartiendo clases, paralelo a esto continúe estudiando la aromaterapia y la destilación, pero también he aprendido mucho sobre las plantas desde el dibujo y la botánica, para luego aplicarlo en la perfumería. Construyo mis propios métodos para compartir el enjambre que he ido tejiendo, interrelacionando las artes y los oficios en todo esto. En el camino ha habido muchos viajes, muchas personas, cambios de espacios y pérdidas de seres queridos, los grandes hitos que han ido determinando mi vida y por consecuencia mi trabajo. Actualmente me encuentro en una fase de silencio, receptiva a una nueva etapa, aún indefinida y misteriosa para mi, pero siempre acompañada de los aromas como lenguaje protagónico de mi vida.