COMMUNITY | PAS DENOM
En una nueva edición de PAS DENOM | COMMUNITY, conversamos con Jazmín de las Flores, diseñadora, stylist y directora creativa, quien ha desarrollado una destacada trayectoria en la producción de moda, colaborando con algunos de los principales fotógrafos, diseñadores y creativos de la escena chilena. Desde sus inicios en Revista Paula hasta hoy, ha construido una mirada donde la imagen, la narrativa y el trabajo colectivo conviven de manera natural.
Conoce PAS DENOM desde hace más de una década y encontró en la marca una afinidad inmediata con su forma de entender el diseño: una identidad coherente, minimalista y atemporal. En esta conversación nos abre las puertas de su mundo para compartir los procesos, rituales e intereses que alimentan su creatividad. Hablamos sobre su profunda conexión con la naturaleza, el mar como refugio, la contemplación como herramienta creativa y esa sensibilidad que ha definido su manera de mirar y construir historias, dentro y fuera de la moda.
¿Desde cuándo conoces PAS DENOM y qué hizo que conectaras con la esencia de la marca?
Conozco la marca desde hace diez años. Cuando comencé a trabajar en producción de moda en 2016, conecté inmediatamente con su diseño minimalista y atemporal, la selección de sus materiales y el cuidado puesto en cada detalle.
Como diseñadora, siempre he prestado mucha atención a la coherencia entre la estética y el discurso de una marca. En PAS DENOM encontré precisamente eso: una identidad clara, donde cada decisión responde a una misma visión. Esa coherencia fue lo que me fascinó desde el principio.
El mundo de la moda, o el mundo creativo en general, se mueve muy rápido, está lleno de nuevos referentes, materiales, tendencias, estilos, etc. ¿cómo haces para mantener una mirada propia y seguir creando desde la autenticidad?
Para mí tiene mucho que ver con el autoconocimiento y la sensibilidad. Durante mucho tiempo pensé que ser tan sensible era un problema, algo que debía cambiar. Pero con los años entendí que, por el contrario, es una de mis mayores fortalezas.
Esa sensibilidad me ha permitido construir un mundo interior muy rico, al que suelo recurrir tanto para inspirarme como para encontrar refugio cuando me siento sobreestimulada por todo lo que ocurre a mi alrededor, algo que me sucede con frecuencia.
No siento que haga un esfuerzo consciente por crear desde la autenticidad; simplemente no conozco otra forma de hacerlo. Me interesa conocer nuevas tendencias, materiales y formas de pensar, pero solo conservo aquello que realmente resuena conmigo. Es un proceso bastante intuitivo.
¿Qué tipo de cosas despiertan tu curiosidad e inspira tu creatividad fuera del mundo de la moda?
Soy una persona muy curiosa. Me dejo sorprender fácilmente por el mundo que me rodea y disfruto mucho aprender cosas nuevas. Me inspiran la naturaleza, las personas y el arte en todas sus formas.
Disfruto leer, ver películas y series, conversar con personas que admiro y, sobre todo, contemplar la naturaleza. Tengo una conexión muy profunda con ella y la busco constantemente como refugio e inspiración.
Creo que gran parte de mi creatividad nace de la contemplación. Vivimos en un mundo que nos invita a movernos rápido, pero a mí me inspira aquello que me obliga a detenerme y mirar con atención. La naturaleza tiene esa capacidad. Mirar la luna, fotografiar atardeceres, encontrar formas en las nubes, escuchar el mar, observar cómo se mueven las hojas con el viento o cómo cambia la luz en un mismo lugar a lo largo del día son cosas simples y cotidianas, pero que me llenan de vida.
¿Hay personas, libros, fotógrafos, películas, revistas o directores creativos que hayan influido especialmente en tu forma de mirar y construir?
Sí, reconozco influencias de distintas disciplinas: En literatura, el realismo mágico ha marcado profundamente mi vida. Siempre me ha atraído esa forma de entender el mundo donde lo cotidiano y lo extraordinario conviven naturalmente. La magia está muy presente en mi vida y también en la manera en que construyo imágenes. Dentro de ese mismo universo, la obra de Remedios Varo me resulta profundamente inspiradora.
Por otra parte la fotografía también ha sido una de mis mayores influencias, especialmente la fotografía de moda. Y aunque admiro a muchos referentes, las personas que más han influido en mi visión han sido mis compañeros de trabajo. Me siento muy afortunada de haber compartido procesos creativos con fotógrafos, estilistas, maquilladores, diseñadores y artistas de enorme talento. Gran parte de mi forma de mirar se ha construido en esa comunidad.
Transversalmente me interesa mucho cómo las mujeres interpretan y representan el mundo desde sus distintas disciplinas. Por lo que busco conscientemente empaparme de obras creadas por mujeres.
¿Hay algún espacio de Santiago al que vuelvas constantemente porque te inspira o te hace sentir en calma o más creativa?
Ese espacio, lamentablemente, no está en Santiago. Pero está presente a lo largo de toda la costa de nuestro país. Para mí, el mar es mi lugar seguro. Siempre vuelvo a él cuando necesito inspiración o simplemente sentirme en calma. Hay algo en su inmensidad, en su movimiento y en la forma en que me recuerda lo pequeña que soy que me ayuda a volver a mí misma.
Hace poco leí un poema de Niña Calcagno “El mar la hizo artista” y me sentí profundamente identificada. Creo que resume muy bien la relación que tengo con él.
La música es una buena compañía y para algunos inspiración dependiendo del momento. ¿Qué artistas o canciones te acompañan?
Tengo que confesar que, aunque disfruto mucho la música, soy una persona de silencios. Eso hace que tenga una forma bastante particular de relacionarme con ella.
No suelo identificarme con un género o un artista en específico. Más bien me obsesiono con canciones. Hay periodos en los que escucho y reescucho una misma canción hasta que termina formando parte de una etapa de mi vida. Después, cada vez que vuelvo a ella, también vuelvo a la persona que era en ese momento.
Cuando estas fuera del trabajo, en esos momentos que quieres desconectarte, aunque sabemos que cuando uno vive en el mundo creativo es casi imposible. ¿Qué es lo que más disfrutas en tus momentos fuera del ámbito laboral?
Mi intimidad. Disfruto mucho estar conmigo misma y con las personas que amo. Fuera del trabajo encuentro mucha felicidad en lo cotidiano. Me gustan los rituales, construir complicidad y demostrar amor a través de pequeños gestos: regar mis plantas, acariciar a mis gatas, abrazar a mis hijos, moler el café del desayuno o ir a ver a mis papás los domingos.
¿Tienes algún ritual, un momento, una disciplina, o algo muy cotidiano de tu día que es muy importante para ti, para empezar o terminar los días que nunca dejarías de hacer?
Tengo muchos rituales y momentos que me gusta dedicarme a mí misma. Más que una disciplina estricta, son pequeñas prácticas que me ayudan a habitar el día con más presencia.
Uno de los más importantes ocurre mientras me baño. Suelo agradecer al agua por limpiarme y revitalizarme. Me gusta visualizar que el agua no solo se lleva la suciedad del cuerpo, sino también aquello que ya no necesito cargar, y lo arrastra fuera de mí.
También disfruto mucho mi rutina de skincare. Hay algo muy reconfortante en dedicar unos minutos a ese cuidado.
Además escribo, tomo fotografías y documento mucho mi vida. Mantengo varias libretas donde conviven ideas, emociones, dibujos, notas y observaciones de proyectos. Son una forma de acompañar mi propio proceso. Y, por último, caminar. Intento encontrar un momento cada día para hacerlo. Me resulta profundamente terapéutico. Siempre que puedo camino sin celular, simplemente para observar, pensar y volver a conectar conmigo.
En estos tiempos, el ocio es casi un acto revolucionario. ¿Quiénes te acompañan en tus momentos de ocio?
Mi pareja, mis hijos, mi familia y mis amigos son quienes me acompañan en mis momentos de ocio. Aunque tengo que reconocer que no siempre me resulta fácil desconectarme. Soy bastante trabajólica, probablemente algo heredado, y durante mucho tiempo uno de mis grandes objetivos fue dedicarme a algo que realmente me apasionara. Hoy no me imagino haciendo otra cosa. Me siento muy afortunada de amar mi trabajo y de encontrar tanta satisfacción en él. Quizás por eso, muchas veces me invento trabajo. En mis tiempos libres suelo pensar en nuevas editoriales o proyectos personales. Son actividades que alimentan profundamente mi creatividad, pero que finalmente también forman parte de mi trabajo. Por eso valoro especialmente los momentos que comparto con las personas que quiero. Son ellos quienes me ayudan a bajar el ritmo, volver al presente y recordar que la vida también sucede fuera de los proyectos.
¿Cuándo estás en momentos de baja energía o ánimo, como haces para seguir?
Como mujer he aprendido que es parte del proceso. Vivo mis emociones con mucha intensidad, todas ellas, y con el tiempo entendí que no siempre necesito luchar contra lo que siento.
Habitar un cuerpo atravesado por ciclos, donde la energía y el estado de ánimo cambian constantemente, me ha enseñado a recibir esas emociones con menos culpa y más compasión. Cuando atravieso momentos de baja energía, intento escucharlos en lugar de resistirlos.
¿Qué serie, libro, director o podcast nos recomendarías?
Suelo obsesionarme con algunas imágenes, momentos, escenas, frases o emociones que luego me acompañan durante años.
Pienso en el final de temporada de Skins con Wild World sonando de fondo, en la delicadeza de Sofia Coppola en Vírgenes Suicidas, en los universos cuidadosamente construidos de Wes Anderson, en la tensión e incomodidad de Severance, lo que significa ser mujer en The Handmaid’s Tale o en la capacidad de Primal para emocionarme sin tener que usar palabras.
Supongo que en general me atraen las historias que hablan de lo humano, de nuestras contradicciones, de la belleza, de la pérdida y de la búsqueda de identidad.
¿Qué te ayuda a encontrar calma en períodos de alta exigencia laboral?
Las checklists.
Tengo un universo creativo muy rico, pero en el día a día soy bastante resolutiva. Cuando estoy sobrepasada necesito ordenar, hacer listas y tachar pendientes. Me calma mucho ver las cosas por escrito.
SOBRE MI
Nací un 14 de febrero de 1987. Desde niña encontré mi refugio en la imaginación: me gustaba mirar las nubes, hablar con la luna y escuchar el viento entre los árboles. Con el tiempo entendí que esa forma de mirar el mundo es el lugar desde donde sigo creando hasta hoy.
Estudié Diseño y encontré en la producción de moda un espacio donde podía unir imagen, narrativa y trabajo colectivo. Mi primer acercamiento profesional fue en Revista Paula, donde descubrí que me apasionaba la producción de moda y construir historias a través de la fotografía. Años más tarde, publiqué tanto mi primera portada como la última de su edición impresa.
Desde entonces he desarrollado mi carrera colaborando con diseñadores, fotógrafos, maquilladores, estilistas y diversos creativos de la escena nacional. Más que construir una trayectoria individual, me interesa fortalecer la comunidad y contribuir a visibilizar el talento que existe en nuestra industria.
Hasta hoy sigo encontrando refugio en el mar, fotografiando atardeceres y llenando libretas con imágenes, ideas y observaciones. Quizás no soy tan distinta a esa niña que pasaba horas mirando el cielo. Solo encontré nuevas formas de habitar esa mirada.